Musica

Colombia sabrosa y eléctrica...
La música colombiana se ha reinventado en los últimos años con una serie de nuevos grupos que mezclan sonidos autóctonos con ritmos internacionales.
myspace.com/bombaestereo
Durante años en Colombia lo autóctono estuvo separado de lo masivo. A pesar de la riqueza de sonidos que tiene el país gracias al mestizaje y su enorme patrimonio cultural, los músicos colombianos que las disqueras decidían mostrar al mundo cantaban baladas como cualquier otro hispanoamericano. ¿Qué nos diferenciaba entonces ante los ojos del universo de un ecuatoriano o un boliviano? La respuesta en ese momento parecía sencilla: nada.

La separación entre cumbia, bullerengue y currulao y el pop/rock que seducía en las emisoras y se mostraba como lo más in del país era parecía imposible de romper. Hoy se sabe que las cosas son diferentes y que Colombia se reconoce como un país diverso en el que el coexisten, como en un suculento sancocho, los ritmos africanos, nativos americanos y hoy, gracias a la globalización, del mundo entero. Pero, ¿cómo se llegó a este punto?

Al principio llegó Carlos Vives a pegar en la radio con un vallenato que rayaba en el pop, convirtiendo a este género del Caribe en un ritmo que bailaban hasta los cachacos más cachacos en cualquier discoteca. Se podría decir que fue el mismo Vives, junto a Bacilos (agrupación de la que hacía parte el colombiano Jorge Villamizar), quien inspiró el tropipop, un género muy criticado porque no era ni música regional ni pop y porque, además, parecía hecha con un molde.
Pero independientemente de la calidad del tropipop, hay que agradecerle que reconcilió a Colombia con la idea de que es un país del trópico y que, por lo tanto, su música está más hecha para la cadencia y el sabor que para largas, cuadriculadas y monótonas baladas románticas.

A finales de los noventas y principios de este siglo, otro género caribeño surgió del anonimato local para volverse popular en todo el país: la champeta. Varios representantes de este ritmo netamente cartagenero con influencias africanas se tomaron a Colombia con su sabrosura, su baile atrevido y letras pegajosas.


Fue sólo cuestión de tiempo para que las nuevas generaciones de músicos pusieran sus ojos en representantes de música tradicional del Caribe, como Totó la Momposina, Etelvina Maldonado, Petrona Martínez y hasta el mismísimo Joe Arroyo.

En los últimos años, grupos como Sidestepper y Choc Quib Town retomaron las raíces pacíficas y caribeñas adaptándolas al hip-hop, llenando de puro sabor colombiano las emisoras y discotecas del país y creando un nuevo público dispuesto a danzarse desde una salsa hasta un rap en un mismo track.